1. 1000
Acerca del supuesto error en el uso de los números en el título basta revisar la última versión de la Ortografía de la Real Academia Española. En la página 668 se lee lo siguiente: «La representación de los conceptos numéricos mediante cifras puede considerarse un lenguaje formal, ya que constituye un procedimiento de notación simbólica totalmente independiente de cualquier lengua natural» [4]. Asimismo, en las páginas 682 y 683 se confirma este hecho y solo se menciona que «resulta preferible» (mas no obligatorio) su uso en palabras. La RAE da recomendaciones acerca de la escritura de los números pero no contradice el uso válido y formal de las cífras, como se ve en la cita anterior.
Asimismo, el Diccionario Panhispánico de dudas (disponible en linea) indica: «1. Uso de cifras o de palabras. La elección de cifras o de palabras en la escritura de los números depende de varios factores: el tipo de texto de que se trate, la complejidad del número que se deba expresar y el contexto de uso. Así, en general, en textos científicos y técnicos es más normal, por su concisión y claridad, el empleo de cifras, y resulta obligado cuando se trata de operaciones matemáticas, cómputos estadísticos, inventarios, tablas, gráficos o cualquier otro contexto en que el manejo de números es constante y constituye parte fundamental de lo escrito. Por las mismas razones de concisión y claridad, en carteles, etiquetas, titulares periodísticos y textos publicitarios es también general el empleo de cifras. Por el contrario, en obras literarias y textos no técnicos en general, resulta preferible y más elegante, salvo que se trate de números muy complejos, el empleo de palabras en lugar de cifras.» [5] (el subrayado es mío). En este caso, como se trata de un libro de carácter científico, el uso de cifras no solo es adecuado, sino, también, normal.Sin dejar de tomar en cuenta que estamos hablando de la carátula de un libro cuya presentación es principalmente estilística.
Es decir, el uso de cifras en el título no contraviene ninguna regla de la Academia ni constituye una impropiedad, por más que le duela el "buen gusto" al Dr. Denegri o le parezca una "inelegancia". El hecho de que otros autores hayan utilizado palabras en sus títulos no es una prueba de que sea la única forma correcta, mucho menos que no hacerlo sea incorrecto.
¿O será que Marco Aurelio Denegri juzga a un libro por su cubierta?
2. Cojudez
Marco Aurelio se olvida de que al inicio del libro, en la nota preliminar, la Doctora Hildebrandt aclara que las palabras y frases que incluye en su libro fueron publicadas en El Comercio, y que fue por pedido del mismo diario que los artículos debían ser sumamente cortos: «la brevedad de estos textos se debe a un pedido del mismo diario: atenderlo me ha exigido un gran esfuerzo de concisión y también, en algunos casos, dejar de lado datos que me habría gustado incluir.» [5] (el subrayado es mío). Es por este motivo que criticar la falta de detalles y acepciones de una palabra o frase resulta innecesario, como en el caso de "cojudez".
El texto en cuestión menciona un uso que nosotros damos de esta palabra: «En nuestra habla familiar equivale a minucia, tontería.» [6]. Es necesario aclarar, antes que nada, que el uso de una palabra no es equivalente a su significado, (algo que es bastante complicado en realidad. Sobre ello les dejo un videito del lingüista Mario Montalbetti [7]), un detalle que Marco Aurelio Denegri, en su poco conocimiento de la Lingüística, ignora (ya sea en el sentido de "no conocer" o en el sentido de "no tomar en cuenta").
En cuanto al cuarto: "situación, cuestión o asunto problemático, espinoso o delicado", tenemos que tomar en cuenta que no solemos usar la expresión "cojudez" para todas las situaciones difíciles (para algunas también usamos las expresiones "papa caliente" o "las papas queman"), sino especialmente para aquellas a las cuales mencionamos con cierto desprecio. Pueden ser difíciles o problemáticas, pero igual nos referimos a ellas como "tonterías", en este caso, con las que tenemos que lidiar. El quinto significado referido por Marco Aurelio es el de "cualidad de cojudo" que es el único mencionada por el DRAE y que hace refencia al significado literal de "cojudez" y no a los usos referidos por el libro en cuestión.Es necesario llamar la atención acerca de que los significados que ofrece el Sr. Denegri son aquellos que él mismo propone en su Léxico obsceno, es decir, él nos dice que son cinco significados porque él lo dice.
Asimismo, de más está decir que el reclamo de Marco Aurelio a Martha por no incluir los términos 'cojudógeno' y 'cojudogenia', inventados por él («Esos son términos de mi propia autoría, dicho sea de paso.»)[2], no tiene ninguna razón de ser. El eruditísimo Dr. Denegri cree que por inventar términos estos deben ser incluidos en un libro sobre frases peruanas, incluso si estos términos no son representativos del habla peruana, es decir no son palabras que se usen difundidamente en nuestra habla; a lo más, estarán difundidas entre los seguidores del Dr. Denegri, quienes seguramente la usarán muy poco, y que, probablemente, la olviden por completo unas semanas después de escuchar algún programa en el que él las mencione. Estoy seguro de que si aparece cualquier otra persona que diga "he inventado algunas palabras" (así tengan sentido) el mismo Dr. se encargará de criticarlo por ello, o al menos dirá que dichas palabras no son válidas por no ser aceptadas por la Real Academia Española o alguno de esos argumentos que no se aplican a él, desde luego (dicho sea de paso, en el DRAE no figuran estos términos de su autoría. Me imagino que también podría haber mandado su cartita quejándose).
En este caso, Marco Aurelio peca de una muy mala lectura en el texto sobre el "bluyín (blue jean)". Para empezar, hace falta ver que el título está en singular y que, tratándose este de un libro sobre frases y palabras usadas en el Perú, y no de un diccionario prescriptivo de la lengua española (concepto que, aparentemente, el Dr. no puede concebir), hace referencia al uso que normalmente hacemos de la palabra "blue jean/bluyín" de la misma manera en que hacemos uso de la palabra "pantalón". Es decir, es una analogía entre ambos usos (en otras palabras, solemos decir "blue jean" y no "blue jeans" cuando hablamos en singular: "me compré un patalón", "me compré un jean/bluejean").
Acto seguido, debe considerarse, al hacer la lectura del siguiente texto: "Se recomienda la grafía que reproduce la pronunciación: bluyín, y no la original inglesa blue jean.", que seguimos hablando del mismo uso analógico a "pantalón". Martha Hildebrandt no está diciendo, como menciona el Sr. Denegri, que la escritura original inglesa sea en singular, sino que, de este uso en singular (insisto, como "pantalón") es preferible usar la escritura en fonética castellana (bluyín), antes que la escritura con las palabras en fonética inglesa, es decir, la escritura "original inglesa" en sentido de idioma-escritura-pronunciación, etc.
Además, si realmente nos remitimos al origen del nombre, este viene del francés "Bleu de Gênes", es decir, "Azul de Génova", que refiere al tinte y al lugar en donde se fabricaban los primeros pantalones de denim (o mezclilla, la tela con que se fabrican los yins/"jeans"). En este caso, la "-s" final no proviene de la marca del plural, sino del nombre francés de Génova, por ello, no es válida la analogía con "pantalones".
4. Invívito
Al hablar de “la papa caliente”, Marco Aurelio reitera su posición frente al falso origen de dicha frase que, como he mencionado antes, carece de toda explicación científica. Muchas personas, respecto de mi artículo anterior, dijeron que debía leer el artículo “Léxico obsceno” del Dr. Denegri. Aunque me tomó un poco de tiempo encontrarlo, finalmente lo conseguí, y debo decir que en dicho texto no se explica el origen de la frase en cuestión (ni de la frase “cuando las papas queman”).
Pero, Marco Aurelio no solo no explica el origen de estas frases en sus libros o artículos, sino que en su programa del 30 de noviembre de 2011 se dedica a dar vueltas al significado de las frases en el ámbito sexual, y a desprestigiar a Martha Hildebrandt y burlarse de ella (y por extensión a cualquiera que lo contradiga) para desvirtuar sus argumentos.
Para empezar, se limita a explicar qué significa "cuando las papas queman" en el ámbito sexual. Claro, este uso es validísimo, pero eso no quiere decir que no existan otros usos, o que el uso sexual haya dado origen a otro que aparece en la "papa caliente" desde cerca de 100 años antes. Marco Aurelio da vueltas sobre el tema y dice que 'quemarse' significa "contraer una enfermedad venerea"; que las papas "queman" cuando están enfermas; con lo cual supuestamente explica por qué no puede ser válido pensar en un tubérculo caliente, lo cual no tiene sentido. No por explicar un significado se niega otro.
Peor aún, utiliza otros argumentos retóricos que apelan a la ridiculización de su contrincante intelectual (y, discúlpenme que lo diga, a la estupidez de quienes se lo creen). Es notorio su intento de ridiculizar a la Dra. Hildebrandt cada vez que se refiere al tema de las papas, y, especialmente, de enaltecer su propio orgullo. Cada vez que menciona la explicación de las papas recién cocidas que se pasan de una mano a la otra para no quemarse, Marco Aurelio se ríe (como se puede ver en un programa anterior). igualmente, utiliza argumentos ad hominem (falacia de la cual él mismo se ha quejado alguna vez), como cuando dice que la Doctora es "ingenua" e "inocente", o cuando dice que "se cree la última chupada del mago", él nos da a entender que Martha Hildebrandt no puede tener la razón porque es "ingenua", que por no pensar una explicación no puede tener la razón.
Además, se apoya en un argumento absolutamente falaz: «Yo conversaba aquí, a raíz de lo que dice la Dra. Hildebrandt, con muchas personas que tengan ya canas como yo [a], y todas han estado de acuerdo conmigo [b], y todas se han reído [c] de la explicación de la cocina: "que las papas que pasan de una mano a otra"; y todos habrán dicho que es un disparate [d].» [3]. Este argumento mezcla el argumento ad populum, mediante el cual se apela a la opinión de la mayoría [b, c, d] como cierta, y del argumento ad verecundiam, mediante el cual se apela a la autoridad de otras personas, en este caso haciendo referencia a la edad (es decir, a la experiencia) [a]. En pocas palabras, todos los "expertos" (sin hacer mención de ninguno en particular, sino a una masa informe de autoridad) han estado de acuerdo con él (un joven como yo, que no tiene canas como él, no puede tener una opinión acertada). Imagínense a los congéneres de Galileo Galilei burlándose de él por decir que la Tierra se movía al rededor del Sol: todos estaban de acuerdo. E pur si muove.
Finalmente, en el programa también utiliza el argumento (que mencioné más arriba) según el cual dichas frases no pueden referirse al tubérculo porque, si así fuere, entonces ¿por qué no se dijo lo mismo de los camotes y las yucas? Este argumento es un tipo de falacia non sequitur, según la cual las razones explicadas no tienen relevancia o no están relacionadas con el tema, y es tan ridículo como decir que en la frase "Media naranja" *, la 'naranja' no se refería a la fruta porque lo mismo se podría haber dicho de "toronja" o "granada", y como no se dijo, entonces no es. Absurdo.
Conclusión
Asimismo, es importante mencionar que, de todas las palabras y frases del libro (1000), el Dr. Marco Aurelio ha criticado, casi exclusivamente, aquellas sobre las cuales él ha escrito antes, como son los casos de 'papa (caliente)', 'cojudez' e 'invívito'; y que, además, sobre ellas se ha expresado basándose en antecedentes escritos por él mismo, y no presentando otros argumentos que lo apoyen: "esto es así porque así lo digo yo".
De la misma manera, presenta argumentos que, o bien no son correctos, o son falaces, en la mayoría de sus explicaciones o refutaciones; y, en el caso de bluyín, como se mencionó, peca de una mala lectura de la explicación que figura en el libro. Así como también considerar como prescriptivo un libro cuyo fin es descriptivo.
Ahora bien, esto no quiere decir que Marco Aurelio Denegri sea un ignorante y no sepa nada, por el contrario, sabe un montón. No obstante, como he dicho antes, saber mucho no necesariamente implica saber bien. Por más que sea una persona muy bien leída y con muchos conocimientos formales sobre la lengua, demuestra que, incluso el más culto se puede equivocar.
Personalmente, creo que el Dr. Denegri, antes de quejarse por un argumento ad hominem, debería empezar por limpiar de falacias sus propios argumentos.





Pero... el día de hoy me llegó al correo un mail de Amazon.com con la nueva novela de Jane Austen basada en "Sense and Sensibility" (esto sí que es una fiesta)...

